Reformas

Pasos para reformar una vivienda: guía práctica

Publicado el 12/12/2025 • Por

Pasos previos: Planificación, presupuesto y objetivos claros

Antes de tocar nada, necesitas tener una visión clara de lo que quieres conseguir y con cuánto dinero cuentas. Esta fase inicial evita que gastes de más, pierdas tiempo o termines con una obra que no responde a tus necesidades reales. Improvisar una reforma sale caro—en dinero, tiempo y estrés.

Define exactamente qué necesitas cambiar

Haz un recorrido detallado por tu casa y observa qué no funciona en tu día a día. No es suficiente pensar "quiero modernizar"—necesitas responder preguntas específicas:

  • ¿Qué espacios apenas usas porque no te aportan nada?
  • ¿Dónde hay problemas de humedad, instalaciones antiguas o estructurales?
  • ¿Qué cambiarías primero si tuvieras recursos limitados?

Escriba una lista detallada. Esto será tu punto de partida. Si es una vivienda antigua, contrata un profesional (arquitecto o técnico) para una inspección inicial. Los problemas ocultos en estructuras viejas pueden disparar costos si no los identificas antes.

Establece un orden de prioridades

No todas las reformas son igual de urgentes. Jerarquiza entre lo esencial (cocina, baño, instalaciones) y lo estético. Una priorización clara te ayuda a distribuir presupuesto donde realmente lo necesitas.

Calcula un presupuesto realista con margen

Solicita presupuestos desglosados a varios contratistas. Nunca aceptes cifras redondas sin desglose—deben incluir demoliciones, instalaciones, revestimientos, carpintería, sanitarios y acabados.

Aquí está lo que muchos olvidan: suma un 15-20% para imprevistos. Las tuberías antiguas, cambios de última hora o estructuras sorpresa siempre aparecen. Ese margen no es lujo, es obligatorio.

Obtención de permisos y documentación legal necesaria

Lo primero que debes hacer es acudir al departamento de Urbanismo del Ayuntamiento de tu municipio. Cada consistorio tiene criterios propios, así que no confíes en lo que hayas escuchado de vecinos o amigos. Una llamada o visita a la web municipal te ahorrará sorpresas desagradables después.

El tipo de permiso depende del alcance de tu reforma. Si solo necesitas pintar, cambiar suelos o renovar instalaciones eléctricas, casi seguro que va ser una obra menor. Aquí los requisitos son más simples. Pero si vas a derribar un muro de carga, ampliar la vivienda o modificar la distribución interior, necesitarás una licencia de obra mayor.

Documentación según el tipo de obra

Para obras menores: suele bastar con una solicitud, presupuesto estimado y, a veces, planos básicos. Algunos ayuntamientos ahora permiten una comunicación previa o declaración responsable, que autoriza comenzar en pocos días.

Para obras mayores: aquí sí necesitas un proyecto técnico redactado y firmado por un arquitecto o arquitecto técnico, sellado por el colegio profesional correspondiente. Esto no es opcional. Además, deberás presentar memoria descriptiva, planos detallados, presupuesto y cumplir normativas de eficiencia energética. Si tu vivienda es anterior a ciertos años o está en área protegida, probablemente necesites también una Inspección Técnica de Edificios (ITE).

Trámites clave que no te olvides

Debes pagar las tasas municipales (varían según localidad y tipo de obra) y, si vives en comunidad de propietarios, obtén la aprobación del edificio antes de iniciar cualquier cosa, especialmente si afecta a elementos comunes como fachada o estructura. No hacerlo puede derivar en reclamaciones durante 15 años.

Demolición y preparación de espacios: La base de todo

Por qué esta fase es crítica

La demolición y preparación del espacio son el punto de inflexión donde lo planificado se convierte en realidad. Esta etapa determina la calidad de todo lo que viene después: si no preparas bien la base, tus nuevas instalaciones y acabados sufrirán problemas más adelante.

Pasos prácticos de demolición y preparación

Evaluación previa del espacio. Antes de tocar nada, camina por la vivienda con ojos de crítico. Identifica qué va a tierra—tabiques, suelos antiguos, revestimientos—y qué se queda. Este paso evita sorpresas desagradables cuando ya estés derruyendo.

Protege lo que no toca. Esta es la diferencia entre una obra limpia y un caos. Cierra puertas, cubre suelos adyacentes, venta las zonas que seguirán habitadas. El polvo y los escombros viajan más de lo que imaginas.

Desconecta instalaciones peligrosas. Antes de demoler, corta agua, luz y gas. Si hay tuberías de amianto (común en viviendas antiguas), contacta con un especialista. No es paranoia: es seguridad.

Derriba de manera organizada. Empieza desde arriba hacia abajo. Usa martillo de demolición para paredes interiores, herramientas más potentes solo si es necesario. Retira escombros conforme avances—no acumules.

Gestiona residuos correctamente. Separa metal, madera, escombros y materiales especiales. Muchas municipalidades penalizan si mezclas. Además, reciclar materiales recuperables reduce costes finales.

Nivelar superficies antes de instalar. Si habrá nuevos suelos, asegúrate de que el terreno esté horizontal y compactado. Una base irregular arruina pavimentos y alicatados.

Acabados finales: Carpintería, pintura y detalles estéticos

Preparación de superficies antes de pintar

Antes de aplicar una gota de pintura, tienes que asegurar que todas las superficies estén en perfectas condiciones. Esto significa enyesado de imperfecciones, lijado de paredes y reparación de grietas. Si saltas este paso, la pintura no adherirá bien y los acabados se verán de baja calidad.

Muchos reformistas creen que basta una mano de pintura. Error. Los profesionales aplican dos o tres capas, permiten el secado entre capas y utilizan imprimación en las zonas que lo requieren. Este trabajo adicional es lo que diferencia un acabado mediocre de uno impecable.

Carpintería e instalación de elementos estructurales

En esta etapa colocas puertas, ventanas, armarios empotrados y molduras. La carpintería debe ejecutarse con precisión: bisagras ajustadas, cerraduras funcionales y acabados sin rozaduras. Si las puertas cierran con dificultad o los armarios desalineados, el cliente lo notará todos los días.

Un consejo de experto: deja las puertas y ventanas para después de la pintura general, pero antes de los detalles finales. Así evitas que se manchen y además puedes ajustarlas según los pequeños cambios que surgen en obra.

Pintura de paredes y techos

La selección de colores es fundamental. Presenta al cliente muestras grandes en la propia vivienda, no confíes en cartillas de papel. La iluminación natural varía según la hora, y un color que parece perfecto a las 10 de la mañana puede parecer demasiado oscuro al atardecer.

Usa pintura de calidad superior para zonas de mucho uso: cocina, baños y pasillos. Resiste mejor la humedad y las manchas. En dormitorios puedes ser más flexible con el presupuesto.

Detalles estéticos y acabados finales

Los pequeños detalles definen el resultado: zócalos, molduras, cornisas y revestimientos de transición. Colocados correctamente, hacen que la reforma luzca profesional. Un zócalo mal colocado o desigual arruina la visual de toda una habitación.

Revisa todos los espacios con luz natural y artificial. Comprueba que no hay manchas de pintura, arañazos en carpintería ni desalineamientos. Tu tarea es entregar un trabajo pulido, listo para ocupar.

  • Asegura que toda la carpintería está nivelada y perfectamente ajustada
  • Protege superficies delicadas con cinta de pintor antes de pintar
  • Deja secar completamente antes de retirar protecciones
  • Usa espátula para remover excesos de pintura en marcos y molduras

Preguntas Frecuentes

¿Por dónde empiezo a planificar una reforma en mi vivienda?

Lo primero es hacer un recorrido detallado por tu casa y observar qué no funciona en tu día a día. No se trata solo de modernizar—necesitas identificar específicamente qué espacios apenas usas, dónde hay problemas de humedad, instalaciones antiguas o defectos estructurales. Responde preguntas concretas: ¿qué cambiaría primero si tuviera recursos limitados? Elabora una lista detallada con tus necesidades prioritarias. Si tu vivienda es antigua, contrata un profesional (arquitecto o técnico) para una inspección inicial, ya que los problemas ocultos en estructuras viejas pueden disparar costes. Tener esta base sólida te evitará sorpresas, gastos innecesarios y decisiones de última hora que complican el proyecto.

¿Cómo calculo el presupuesto real de una reforma integral?

El coste depende de varios factores: el tamaño del proyecto, la calidad de los materiales, la complejidad del diseño, el estado actual de la vivienda, la mano de obra y los profesionales implicados. Lo ideal es marcar un presupuesto máximo antes de empezar, pero pide siempre presupuestos detallados desglosados por partidas que incluyan metros cuadrados, marcas y modelos de materiales. Asegúrate de que el profesional que elige también te indique qué permisos necesitarás, ya que esto suma costes adicionales. Recuerda que subestimar el presupuesto es uno de los errores más comunes: déjate un margen de seguridad del 10-15% para imprevistos o cambios durante la obra.

¿Qué licencias y permisos necesito antes de empezar una reforma?

Depende del tipo de obra que vayas a realizar. Si es una reforma pequeña (cambiar puertas, ventanas, pintar o reformar baño), probablemente necesites una licencia de obra menor. Si vas a modificar la distribución, quitar tabiques, cerrar terrazas o tocar la estructura o fachada, necesitarás una licencia de obra mayor. Cada ayuntamiento tiene normas específicas, así que lo mejor es acudir directamente a tu administración local para aclarar qué documentación necesitas. Si el proyecto lo requiere, deberá presentarse un proyecto de obra firmado por un profesional (arquitecto, arquitecto técnico o ingeniero). No intentes saltarte este paso: los problemas legales después son mucho más costosos que hacer los trámites correctamente desde el inicio.